La cadena de valor alimentaria y su talón de Aquiles energético La operación “Epic Fury” va camino a cumplir los 2 meses de vida entre amenazas, rondas de negociación, y extensiones de altos al fuego. Con tantos titulares engañosos e inconducentes para poder tomar una sana decisión de inversión, la única realidad es lo físicamente observable: el paso de buques comerciales por el estrecho de ormuz sigue estando más cercano a cero que a los niveles previos al conflicto, el crudo Brent se acomoda tranquilamente por encima de los USD 100, y el explosivo salto al alza de los fertilizantes complejiza la labor de los farmers siguen siendo hecho palpables. El mercado físico difiere de la visión altamente optimista del mercado toda vez que las disrupciones se mantienen vivas.

Todo dependerá, como desde el primer momento, de la pregunta más importante y difícil de responder: ¿Hasta cuándo se extenderán las consecuencias del enfrentamiento? Al inicio de la disputa, la lógica de primer orden ha sido visible en la buena performance de los activos ligados al petróleo. Sin embargo, si el conflicto mantiene su llama en el tiempo, comenzaremos a ver en full-play los efectos de segundo orden y notaremos la importancia de una de las más fuertes dependencias para la industria agrícola como lo es el fertilizante sintético.
El suelo como sistema: por qué los cultivos necesitan la triada N-P-K
Una inexplicable cantidad de población mundial debe su alimentación directamente al proceso Haber-Bosch, el mecanismo químico que en el siglo XX aprendió a extraer nitrógeno del aire para convertirlo en amoniaco utilizando gas natural como materia prima fundamental. Sin él, los rindes agrícolas se desplomarían. Continuar leyendo el informe completo: Click Aquí
