En búsqueda de catalizadores
No hay novedad al destacar la mala performance que han tenido los activos brasileños en los últimos años. Si miramos a hoy el índice MSCI Brazil actualmente está a un 40% arriba de sus mínimos de principios de 2016, luego de la crisis fiscal y económica. A nivel de valuaciones, el forward P/E actual se encuentra a más de un desvío estándar por debajo de su promedio histórico desde 2006. Si bien desde el período post pandemia el equity emergente y latinoamericano no han sido los más favorecidos, Brasil en particular ha laggeado a sus pares con fuerza en los últimos 5 años acumulando un rendimiento negativo del 22%. Ante esta situación, cabe preguntarnos, ¿a qué se debe?
Luego de la pandemia, el Banco Central del país fue el pionero dentro de las autoridades monetarias más grandes en comenzar a subir la tasa de interés para intentar combatir una inflación que comenzaba a encender alarmas ante una gran flexibilización monetaria para paliar los efectos de la cuarentena en 2020. En conjunto con los grandes avances iniciales contra los precios, también han mostrado fuertes y resilientes indicadores de actividad que hasta ahora persisten. Los últimos datos apuntaron a un PBI por encima de lo esperado el año pasado, con el 3T24 creciendo a un 0,9%, en paralelo al consumo de los hogares avanzando un 1,5% en el trimestre, y las inversiones un 2,1%.
En noviembre, la tasa de desempleo se mantuvo en el 6,4%, el nivel más bajo desde que comenzó la serie histórica en marzo de 2012, pero algunos números comienzan a dar señales de desaceleración confirmando que el crecimiento será menor en 2025: la producción industrial y las ventas minoristas se contrajeron en octubre producto de las condiciones financieras más restrictivas. Pero, el continuo apoyo fiscal y la demanda interna aún resistente ayudarán a seguir sosteniendo al alza la actividad dificultando el proceso de convergencia de la inflación hacia la meta.
En este escenario, las proyecciones apuntan a un incremento del PBI del 3,3% en 2024, y una desaceleración a un todavía interesante 2,1% en 2025.
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