Estados Unidos
El mercado laboral se enfría: El mercado laboral estadounidense mostró claras señales de desaceleración durante julio, con la creación de apenas 106.000 empleos en los últimos tres meses, muy por debajo de lo esperado. Aunque el desempleo se mantuvo en 4,2%, según las previsiones, los detalles del reporte revelaron una situación preocupante.

Los datos de la encuesta JOLTS ya habían anticipado debilidad, mostrando que las contrataciones cayeron de 5,5 MM en mayo a 5,2 MM en junio, con la tasa de contratación bajando del 3,4% al 3,3%. Al mismo tiempo, las ofertas de trabajo disponibles se redujeron de 7,7 millones a 7,4 millones, mostrando que las empresas están menos interesadas en contratar. Las empresas estadounidenses han adoptado una estrategia cautelosa: no despiden trabajadores, pero tampoco contratan nuevos empleados. Esta situación crea un mercado laboral menos dinámico, donde quienes buscan trabajo tienen más dificultades para encontrar oportunidades. Las renuncias voluntarias también disminuyeron de 3,3 millones a 3,1 millones entre mayo y junio, otra señal de que es más difícil encontrar nuevos empleos. Sin embargo, los despidos se mantuvieron estables en 1,6 millones con una tasa del 1%, lo que sugiere que las empresas evitan recortes masivos.
Indicadores económicos mixtos: Los datos económicos enviaron señales contradictorias. Por un lado, la confianza del consumidor superó las expectativas, apoyada por buenas ventas minoristas. Por otro lado, el PCE Price Index (indicador seguido por la Fed) creció 0,3% mensual y 2,6% anual en junio, ligeramente por encima de lo esperado (0,23% y 2,5%). El PIB del segundo trimestre mostró fortaleza, creciendo 3%
anual después de contraerse 0,5% en el primer trimestre. Esta recuperación se debe principalmente a que se normalizaron los intercambios comerciales tras las compras anticipadas antes de los anuncios de aranceles del 2 de abril.
Fuerte Reacción de los Mercados: La publicación del reporte de empleo provocó movimientos inmediatos en los mercados. El dólar se debilitó mientras que los rendimientos de bonos del Tesoro cayeron. Los índices bursátiles reflejaron nerviosismo: el Dow Jones perdió 1.26%, el S&P 500 cayó 1.53%, y el Nasdaq retrocedió más del 2%. El índice VIX se disparó. Las expectativas sobre política monetaria cambiaron drásticamente. Las probabilidades de que la Reserva Federal recorte tasas saltaron del 40% al 81%.
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